Los Goya no fueron accesibles. Digan lo que digan.

El pasado sábado 2 de febrero tuvo lugar la célebre gala de los Premios Goya. En este certamen, la película Campeones obtuvo tres galardones: en la categoría de Mejor Película, Mejor Canción Original y Mejor Actor Original. Este último fue recogido por Jesús Vidal, un actor, que además de eso es discapacitado visual. Sin duda ese fue, para muchos, el momento “más emotivo” de la ceremonia debido a su discurso que, para esta ocasión hemos decidido obviar.

El hecho que realmente nos importa es que, pese a existir normativas que regulan la accesibilidad en los espacios públicos, todavía hoy la gran mayoría de los escenarios siguen situados en lugares inadaptados (¿Se imagina usted qué hubiese pasado si esa persona hubiera ido en silla de ruedas?)

Seguramente, usted pueda pensar que si ese supuesto se hubiese dado, probablemente la entrega de premios se habría celebrado en otro teatro con unas condiciones más accesibles. Sin embargo, el problema reside en que, como se comentaba anteriormente, existen normativas que regulan la accesibilidad en los sitios públicos. Sin ir más lejos es un derecho amparado por el artículo 49 de la Constitución Española, como ya se explicaba en artículos previos en este medio.

Otro de los aspectos que, personalmente, me llama la atención de forma negativa es la idea de que en el momento en que una persona discapacitada destaca por su trabajo, ese hecho deba ser alabado especialmente. Es decir, parece como si fuera más importante que quien realiza su trabajo es una persona discapacitada y realmente su discapacidad deba resaltar sobre su trabajo.

Como persona discapacitada me llena de rabia e impotencia tener que reivindicar que las personas discapacitadas “podemos hacer cosas” siempre y cuando se nos dejen unas condiciones y espacios apropiados para ello. Solo así podremos hablar de “inclusión, diversidad y visibilidad”.

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