Tranquila mamá, hoy no estaba sola en la calle

Una vez más, hemos hecho historia.

Una vez más, hemos alzado la voz las más de 3.000 personas que hemos salido a las calles de Cuenca por todas las que están y las que ya no, por terminar de una vez con las desigualdades a las que nos enfrentamos las mujeres en nuestro día a día, por nuestros cuerpos y que nadie decida sobre ellos, por una igualdad que no es imposible si todos la apoyamos… Pero, sobre todo, para eliminar la violencia machista y no tener que enterrar nunca más el cuerpo de una mujer que haya sido agredida por un hombre, de ahí que retumbase el lema: “Cuenca será la tumba del machismo”.

Y ojalá sea así.

Esto va por todas las que han dado la cara, incluso la vida, para que consigamos, de una vez por todas, nuestra libertad que tantas veces nos la han querido arrebatar. Va por nuestras abuelas, que han conseguido que nosotras también estemos en la fila para poder votar. Va por nuestras madres, por el derecho al divorcio, si en algún momento queremos recurrir a él.

No hay ninguna duda de que ayer nos sentimos más seguras y completas que nunca, porque nos hicimos oír a la vez que el asfalto retumbaba bajo nuestras pisadas y crujía con nuestros bailes.

Sabemos que aun hay un periodo de reajuste, pero sabemos que al final lo conseguiremos porque ya estamos viendo los resultados. No vamos a echar a perder todo el trabajo y esfuerzo que han hecho las que ya estuvieron antes, porque nos lo merecemos, así sin más.

“Sabemos que para resistir hay que seguir avanzando y nos sabemos fuertes. Tenemos una propuesta positiva para que todas y todos, desde nuestra diversidad, tengamos una vida digna. Defendemos una forma de convivir y lo queremos hacer todas, unidas, fortaleciendo nuestras alianzas con otros movimientos sociales”.

Con esto poníamos, no punto final, sino punto y seguido, porque la revolución de ayer no terminó, aun la llevamos dentro para ir cambiando poco a poco nuestros patrones y hacer de este mundo un lugar mejor.

Estoy segura de que todas y todos los que participaron ayer regresaron a sus casas con los corazones sensibles, llenos de euforia, valentía, rabia y sobre todo de mucho amor.

Ayer todas pudimos responder: hemos llegado, y esta vez, más completas que nunca.

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